La norma ISO no garantiza que una empresa preste un buen servicio o entregue buenos productos, sino que tiene un método sobre como hacer las cosas y que hacer cuando algo sale mal, además de mejorar continuamente. Por ejemplo, al comenzar con la implementación, usted encuentra que solo el 50% de sus clientes se encuentra satisfecho con sus servicios o que pagaba horas extras por retrabajos. El haber implementado y certificado un sistema de calidad según ISO 9001, no hará que, mágicamente, el 100% de sus clientes esté satisfecho o que no tenga que pagar 1 sola hora extra más por retrabajos, pero sí que usted se proponga mejorar este indicador una vez y otra vez.
